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| Mapa Mundi del Navegante y Cartógrafo Español Juan de la Cosa |
A partir del tercer viaje colombino se produjo una intensa
actividad descubridora, y la monarquía asumió totalmente la
dirección de todas las exploraciones. Cobraron importancia los
viajes de descubrimiento y de rescate con los que los Reyes Católicos
abrieron las Indias a los particulares. Se llaman así porque la
Corona los autorizaba precisamente para las dos actividades conjuntas
de descubrir y rescatar, que era como entonces se llamaba a la
actividad de comerciar. Para ello se otorgaban las oportunas
capitulaciones, en las que los monarcas imponían a los
comerciantes-descubridores sus condiciones, tales como no dirigirse a
los territorios del rey de Portugal o a los ya descubiertos por
Colón. Además, el capitulante se obligaba a pagar todos los gastos
de la expedición y a entregar a la Corona el quinto real o 20% de
todo lo rescatado.
La fórmula fue ideal, pues los reyes se quitaron
de encima el enorme costo de seguir subvencionando descubrimientos a
las Indias y averiguaban gratuitamente cuáles eran sus dominios. Estos viajes salieron en 1499 y 1500, y fueron mandados por Alonso
de Ojeda, Vicente Yáñez Pinzón, Diego de Lepe y Cristóbal Guerra.
El de Alonso de Ojeda es quizá el más enigmático. Se autorizó
mediante una capitulación firmada por el obispo Fonseca y
participaron en él Juan de la Cosa y Amerigo Vespucci. Salieron del
Puerto de Santa María en mayo de 1499 y, siguiendo la ruta del
tercer viaje colombino, pero algo más al sur, llegaron a América a
unas 200 leguas de la península de Paria, desde donde costearon
hacia el norte, pasando por la desembocadura del Orinoco, las bocas
del Drago, la península de Paria, isla Margarita y el golfo de las
Perlas, a partir de donde exploraron tierra desconocida: todo el
litoral venezolano hacia occidente hasta el golfo de Venezuela, donde
vieron a los indios viviendo en unos palafitos que les recordaron a
Venecia, motivo por el cual bautizaron el territorio como Venezuela.
Prosiguieron desde aquí por la península de la Guajira hasta
divisar a lo lejos un cabo que blanqueaba como las velas de un navío,
por lo que le llamaron el Cabo de la Vela, desde donde llegaron a la
Española. Uno de los problemas que plantea este viaje es la presencia de
Vespucci, quien, según la historiografía tradicional, se separó de
sus compañeros al llegar a la costa sudamericana y navegó hacia el
sur, empezando a comprender la continentalidad de América. En
cualquier caso, este viaje tuvo enorme importancia, porque permitió
descubrir parte de la costa existente al sur de Para y todo el
litoral venezolano (incluso el oriental colombiano).
Poco después de Ojeda, y también siguiendo la ruta del tercer
viaje colombino, salieron Pero Alonso Niño y Cristóbal Guerra.
Navegaron a Cabo Verde y luego a la costa oriental venezolana, que
siguieron hacia el norte y tras pasar las bocas del Drago recalaron
en la península de Paria dos semanas después de Ojeda. En el Golfo
de las Perlas iniciaron los rescates de perlas y aljófar, y luego
pasaron a isla Margarita, donde recogieron las perlas que los indios
habían pescado durante cientos de años. Desde aquí emprendieron el regreso a España, que se
produjo hacia febrero de 1500. Este viaje no tuvo ninguna
trascendencia geográfica, pues recorrió el mismo itinerario que
Ojeda, pero tuvo una enorme repercusión, ya que los tripulantes
mostraron las 96 libras de perlas (se dijo que ocultaron muchas más)
rescatadas a los naturales, lo que revaluó la idea de la riqueza de
las Indias, cosa que todo el mundo había comenzado a dudar.
Dos viajes casi simultáneos fueron los de Vicente Yáñez Pinzón
y Diego de Lepe, en diciembre de 1499 y enero de 1500, ambos por la
ruta del tercer viaje colombino. Vicente Yáñez, que iba delante,
llegó en enero de 1500 a un cabo que llamó Santa María de la
Consolación. Tomó posesión y empezó a rescatar, dirigiéndose
posteriormente al norte. Alcanzó así la desembocadura del río
Amazonas, que denominó Río Grande, donde se detuvo a explorar. Le
pasó entonces por la costa Diego de Lepe, que venía por la misma
ruta, y se convirtió en el descubridor del tramo costero comprendido
entre el Amazonas y la Guayana.
El descubrimiento de Brasil por Vicente Yáñez no tuvo ninguna
repercusión, ya que se efectuó sólo unos meses antes de que los
portugueses lo hallaran oficialmente: Pedro Álvarez Cabral zarpó de
Lisboa en marzo de 1500 con objeto de llegar a la auténtica India
por la ruta abierta por Vasco de Gama en 1497. Iba rumbo a Cabo Verde
pero se desvió y fue a parar ¿accidentalmente? a Brasil. Muchos
historiadores piensan que iba a oficializar la posesión de la tierra
descubierta anteriormente por algún navegante portugués. Cabral
tomó posesión de la tierra, que bautizó como Vera Cruz, envió a
Portugal una relación de su descubrimiento y prosiguió su viaje a
la India.
Todos estos descubrimientos permitieron a Juan de la Cosa realizar
el primer mapa de América en el verano de 1500. Era un gran mapa de
1,92 x 0,80m, hecho sobre dos pergaminos, donde se ven los dos
hemisferios americanos y las islas del Caribe. El hecho de que
aparezca Cuba como una isla ha motivado muchas interpretaciones: que
Ojeda hubiera llegado a la misma, que se tratara de una genial
intuición de Juan de la Cosa o que dicho mapa se hiciera después de
1500. El mapa de Juan de la Cosa tiene un perfil de la costa
norteamericana que es indudablemente el resultado de los
descubrimientos ingleses dirigidos por Gaboto. Es muy significativa
la línea del Tratado de Tordesillas, que se señala en el mapa, con
la observación de que desde el cabo de San Agustín es territorio
perteneciente a Portugal.

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