domingo, 26 de mayo de 2019

Viajes de descubrimiento y rescate

Mapa Mundi del Navegante y Cartógrafo Español Juan de la Cosa

A partir del tercer viaje colombino se produjo una intensa actividad descubridora, y la monarquía asumió totalmente la dirección de todas las exploraciones. Cobraron importancia los viajes de descubrimiento y de rescate con los que los Reyes Católicos abrieron las Indias a los particulares. Se llaman así porque la Corona los autorizaba precisamente para las dos actividades conjuntas de descubrir y rescatar, que era como entonces se llamaba a la actividad de comerciar. Para ello se otorgaban las oportunas capitulaciones, en las que los monarcas imponían a los comerciantes-descubridores sus condiciones, tales como no dirigirse a los territorios del rey de Portugal o a los ya descubiertos por Colón. Además, el capitulante se obligaba a pagar todos los gastos de la expedición y a entregar a la Corona el quinto real o 20% de todo lo rescatado.
La fórmula fue ideal, pues los reyes se quitaron de encima el enorme costo de seguir subvencionando descubrimientos a las Indias y averiguaban gratuitamente cuáles eran sus dominios. Estos viajes salieron en 1499 y 1500, y fueron mandados por Alonso de Ojeda, Vicente Yáñez Pinzón, Diego de Lepe y Cristóbal Guerra. El de Alonso de Ojeda es quizá el más enigmático. Se autorizó mediante una capitulación firmada por el obispo Fonseca y participaron en él Juan de la Cosa y Amerigo Vespucci. Salieron del Puerto de Santa María en mayo de 1499 y, siguiendo la ruta del tercer viaje colombino, pero algo más al sur, llegaron a América a unas 200 leguas de la península de Paria, desde donde costearon hacia el norte, pasando por la desembocadura del Orinoco, las bocas del Drago, la península de Paria, isla Margarita y el golfo de las Perlas, a partir de donde exploraron tierra desconocida: todo el litoral venezolano hacia occidente hasta el golfo de Venezuela, donde vieron a los indios viviendo en unos palafitos que les recordaron a Venecia, motivo por el cual bautizaron el territorio como Venezuela. Prosiguieron desde aquí por la península de la Guajira hasta divisar a lo lejos un cabo que blanqueaba como las velas de un navío, por lo que le llamaron el Cabo de la Vela, desde donde llegaron a la Española. Uno de los problemas que plantea este viaje es la presencia de Vespucci, quien, según la historiografía tradicional, se separó de sus compañeros al llegar a la costa sudamericana y navegó hacia el sur, empezando a comprender la continentalidad de América. En cualquier caso, este viaje tuvo enorme importancia, porque permitió descubrir parte de la costa existente al sur de Para y todo el litoral venezolano (incluso el oriental colombiano).

Poco después de Ojeda, y también siguiendo la ruta del tercer viaje colombino, salieron Pero Alonso Niño y Cristóbal Guerra. Navegaron a Cabo Verde y luego a la costa oriental venezolana, que siguieron hacia el norte y tras pasar las bocas del Drago recalaron en la península de Paria dos semanas después de Ojeda. En el Golfo de las Perlas iniciaron los rescates de perlas y aljófar, y luego pasaron a isla Margarita, donde recogieron las perlas que los indios habían pescado durante cientos de años. Desde aquí emprendieron el regreso a España, que se produjo hacia febrero de 1500. Este viaje no tuvo ninguna trascendencia geográfica, pues recorrió el mismo itinerario que Ojeda, pero tuvo una enorme repercusión, ya que los tripulantes mostraron las 96 libras de perlas (se dijo que ocultaron muchas más) rescatadas a los naturales, lo que revaluó la idea de la riqueza de las Indias, cosa que todo el mundo había comenzado a dudar.

Dos viajes casi simultáneos fueron los de Vicente Yáñez Pinzón y Diego de Lepe, en diciembre de 1499 y enero de 1500, ambos por la ruta del tercer viaje colombino. Vicente Yáñez, que iba delante, llegó en enero de 1500 a un cabo que llamó Santa María de la Consolación. Tomó posesión y empezó a rescatar, dirigiéndose posteriormente al norte. Alcanzó así la desembocadura del río Amazonas, que denominó Río Grande, donde se detuvo a explorar. Le pasó entonces por la costa Diego de Lepe, que venía por la misma ruta, y se convirtió en el descubridor del tramo costero comprendido entre el Amazonas y la Guayana.

El descubrimiento de Brasil por Vicente Yáñez no tuvo ninguna repercusión, ya que se efectuó sólo unos meses antes de que los portugueses lo hallaran oficialmente: Pedro Álvarez Cabral zarpó de Lisboa en marzo de 1500 con objeto de llegar a la auténtica India por la ruta abierta por Vasco de Gama en 1497. Iba rumbo a Cabo Verde pero se desvió y fue a parar ¿accidentalmente? a Brasil. Muchos historiadores piensan que iba a oficializar la posesión de la tierra descubierta anteriormente por algún navegante portugués. Cabral tomó posesión de la tierra, que bautizó como Vera Cruz, envió a Portugal una relación de su descubrimiento y prosiguió su viaje a la India.

Todos estos descubrimientos permitieron a Juan de la Cosa realizar el primer mapa de América en el verano de 1500. Era un gran mapa de 1,92 x 0,80m, hecho sobre dos pergaminos, donde se ven los dos hemisferios americanos y las islas del Caribe. El hecho de que aparezca Cuba como una isla ha motivado muchas interpretaciones: que Ojeda hubiera llegado a la misma, que se tratara de una genial intuición de Juan de la Cosa o que dicho mapa se hiciera después de 1500. El mapa de Juan de la Cosa tiene un perfil de la costa norteamericana que es indudablemente el resultado de los descubrimientos ingleses dirigidos por Gaboto. Es muy significativa la línea del Tratado de Tordesillas, que se señala en el mapa, con la observación de que desde el cabo de San Agustín es territorio perteneciente a Portugal.

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