lunes, 13 de mayo de 2019

Cristóbal Colón. Segundo y tercer viajes

Mapamundi de Domingos Teixeira (1573).
Tratado de Tordesillas
El segundo viaje colombino se hizo con tres objetivos: socorrer a los españoles del fuerte de la Navidad, continuar los descubrimientos, tratando de alcanzar las tierras del Gran Khan y colonizar las islas halladas anteriormente. La armada se preparó febrilmente en Cádiz y Sevilla y se hizo a la mar el 25 de septiembre de 1493. Tras hacer escala en Canarias, Colón ordenó un rumbo mucho más al sur que en su primer viaje, esperando llegar así a Cipango (antiguo nombre dado por los europeos y chinos a Japón en la Baja Edad Media y durante la Edad Moderna), pero lo que de verdad encontró fue la ruta más rápida y segura para llegar a América. 
Así, el 3 de noviembre sólo 21 días después de haber salido de las Canarias, alcanzó las islas Deseada y Dominica. El día 18 desembarcó en Boriquén, que llamó San Juan, y será luego Puerto Rico, pero no pudo detenerse aquí, porque tenía prisa por llegar al fuerte de la Navidad, donde no encontró rastro alguno de los 39 hombres que había dejado en el fuerte. Los indígenas le dijeron que habían sido asesinados por un cacique enemigo, versión que Colón tuvo que aceptar. El Almirante procedió entonces a fundar una colonia en aquella isla, donde sabía que había oro. La estableció el 6 de enero de 1494, y fue la Isabela, primera población española en América.
Colón puso rumbo a Cuba y pasó luego a Jamaica, bautizada como Santiago. Tras este viaje se dedicó a consolidar el dominio sobre La Española. En 1496 regresó a España, llegando a Cádiz el 11 de junio. Colón llegó a Cádiz en junio y pidió una entrevista con los Reyes, que se le concedió en Burgos el otoño siguiente. Allí se presentó con el poco oro que pudo reunir, sus animales exóticos y muchas promesas. Comprendiendo que era muy poco frente al gasto que había originado, recurrió a ponderar los enormes servicios que se prestarían a la Iglesia con la evangelización de los indios, algo a lo que era especialmente sensible la reina Isabel. Finalmente, los R.R.C.C. le aseguraron que aquello les compensaba de todo y que seguirían apoyando la colonización y los descubrimientos.
Los descubrimientos colombinos plantearon a los Reyes algunos problemas que resolvieron en muy pocos meses, como el de la incorporación de las Indias a la Corona de Castilla y el derecho a ocupar las nuevas tierras. Se decidió anexionar las Indias a la Corona de Castilla, debido a que Castilla contaba con un tratado básico que regulaba los límites de lo descubierto con Portugal: el Tratado de Alcaçobas-Toledo. Sin embargo, el Tratado no resolvía la cuestión, por lo que los R.R.C.C. acudieron al Papa Alejandro VI para que arbitrara en su disputa con otro príncipe cristiano. Los R.R.C.C. aprovecharon la circunstancia de que Alejandro VI era español para equipar sus derechos sobre las Indias a los que los portugueses habían logrado en sus dominios africanos. El Papa Alejandro VI concedió 5 bulas, documentos que han planteado muchos problemas, pues están antedatadas:
El Papa concedía a los Reyes de Castilla las tierras descubiertas y por descubrir, hacia la India, que no pertenecieran a ningún príncipe cristiano. Dividía el océano en dos partes, mediante una línea de polo a polo que se trazaría a 100 leguas al oeste de las islas Azores y Cabo Verde. Las tierras al occidente de dicha línea serían para Castilla y las del oriente portuguesas. Daba también a los R.R.C.C. en sus territorios los mismos privilegios otorgados a los Reyes de Portugal en los suyos.
El monarca portugués no aceptó la línea de demarcación y empezó una negociación diplomática entre Castilla y Portugal, en la que se acordó colocarla a 370 leguas al oeste de Cabo Verde. El convenio se plasmó en el Tratado de Tordesillas, firmado el 7 de junio de 1494, mediante el cual las tierras descubiertas o que se descubrieran al oeste de dicha línea serían castellanas, y las situadas al este de la misma serían portuguesas. La nueva línea permitió la ocupación de Brasil por parte de Portugal, lo que se ha interpretado como que los portugueses ya habían descubierto Brasil.
Colón tuvo que esperar casi tres años para emprender su tercer viaje. Hubo de nuevo mucha dificultad para buscar nuevos colonos, ya que los informes venidos de Indias habían apagado el entusiasmo popular, y los Reyes tuvieron que recurrir a indultar de sus penas a quienes tuvieran delitos pendientes a cambio de servir en las Indias. La expedición contó con 8 naces. Las dos primeras carabelas, la Pinta y la Niña, partieron en vanguardia el 23 de enero de 1498, directamente hacia la Española, para llevar refuerzos. Las otras seis, bajo el mando de Colón, se hicieron a la mar el 30 de mayo. Una vez en Canarias, Colón envió otras tres naves a la Española y se quedó con una nao y dos carabelas para poder realizar nuevos descubrimientos, llegando el 31 de julio a la isla Trinidad, frente a Venezuela, donde consideró que había estado ubicado el Paraíso Terrenal. Después, recorrió la Península de Paria, enrumbó hacia la Española y desembarcó en Santo Domingo el 31 de agosto de 1498.
Colón se encontró Santo Domingo en un estado deplorable: durante su ausencia se habían sublevado los indios y los españoles contra el gobierno de su hermano. El Almirante autorizó los repartimientos de tierras de indios e incluso el servicio personal de los mismos, pero no consiguió contener del descontento, por lo que ordenó medidas disciplinarias, apresó a los más rebeldes y mandó ahorcar a un cabecilla indígena.
Las noticias de los desmanes de la Española llegaron pronto a la Corte y los R.R.C.C. nombraron a Francisco de Bobadilla, juez pesquisidor, para averiguar qué pasaba realmente. Llegó a la Española y se apoderó de la casa, bienes y papeles de Colón, a quien abrió un proceso y puso grilletes. Dio libertad para coger oro, pagó los sueldos atrasados, vendió tierras e hizo nuevos repartimientos. Las acusaciones contra Colón fueron numerosas y el juez tomó nota de todas, sin permitir que el Almirante hiciera descargos. Finalmente metió en una carabela a los tres hermanos Colón y los remitió a España, donde los Reyes mandaron poner en libertad al Almirante y le pidieron que fuera a Granada. Allí le expresaron su desagrado por todo lo sucedido y no le restituyeron sus privilegios, nombrando un nuevo Gobernador para la Española, frey Nicolás de Ovando. A Colón se le seguía reconociendo su calidad de Almirante, pero no su capacidad de organizar y gobernar una colonia de españoles e indígenas, ni el monopolio de ser el único descubridor, pues desde hacía un año estaban saliendo hacia las Indias otros viajes de descubrimiento y rescate que iban completando el mapa americano. Había concluido el gran ciclo colombino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario