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| Sevilla en la segunda mitad del siglo xvi, por Alonso Sánchez |
Los primeros años del siglo XVI significaron también un reajuste
de la organización colonial: en 1501 se nombró gobernador de la
Española a Nicolás de Ovando, en 1502 se inició la instalación de
colonias en Tierra Firme y en 1503 se creó la Casa de la
Contratación. Frey Nicolás de Ovando llegó a Santo Domingo en 1502
e inició una administración en la que se perfiló ya nítidamente
lo que sería el futuro régimen colonial español. Remodeló
totalmente la ciudad de Santo Domingo, a la que dotó de buenos
edificios y de un hospital; emprendió unas campañas sistemáticas
contra todos los indios rebeldes hasta dominar totalmente la isla;
fundó luego numerosas poblaciones; incrementó la ganadería y la
agricultura, y organizó la minería, para lo cual creó las
fundiciones reales de oro.
Ovando implantó el sistema de explotación indígena mediante el
famoso repartimiento, que originó una gran mortandad indígena, ya
que los naturales no estaban acostumbrados a un sistema laboral
intensivo, por lo que se recurrió a traer indios de las Lucayas, con
idéntico resultado. Otras de sus realizaciones fueron mandar
circunnavegar las islas de Santo Domingo y Cuba, y autorizar en 1508
a Ponce de León la conquista de Puerto Rico.
La Casa de la Contratación, en 1503, fue la tercera pieza
administrativa. Se trataba de un organismo estatal encargado del
trato y contrato (comercio) con las nuevas tierras descubiertas, que
pretendía monopolizar para la Corona. Se estableció en Sevilla
porque era un puerto interior salvaguardado de los ataques marítimos
y donde se podían alistar con facilidad las flotas. La Casa de
Contratación recogía cuanto iba y venía de las Indias (oro,
algodón, algunos alimentos indígenas, azúcar, plata, cacao,
plantas medicinales, colorantes), que transformaba en monetario para
la Real Hacienda. Enviaba a Indias alimentos, semillas, plantas
cultivables, ganado e instrumentos de labranza, azogue, aceite, vino,
telas costosas, hilados y artículos de lujo. También se ocupaba de
los pasajeros que iban a Indias, que debían tener el permiso
oportuno, quedado así registrados.
Para su llamada actividad de control de la llamada Carrera de
Indias o comercio marítimo con América, decía buscar los barcos
adecuados, los pilotos más expertos y las tripulaciones idóneas.
Por eso se vincula a ella el cargo de Piloto Mayor, un funcionario
encargado de examinar a los nuevos pilotos para dar fe de su
profesionalidad. Además de estas funciones, la Casa de Contratación
tuvo otras de carácter científico y jurídico. Cuando la realidad
americana demostró que la Corona no podía monopolizar el comercio
americano, la Casa se convirtió en la gran institución del Estado
que fiscalizaba dicho aspecto.

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