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| Batalla de Chupas. Grabado de las "Décadas" de Antonio de Herrera. Amberes, 1728 |
La batalla de Chupas fue un combate que enfrentó a los
realistas (leales a la corona española) dirigidos por el
Visitador Cristóbal Vaca de Castro, contra los almagristas
(rebeldes) comandados por Diego de Almagro el Mozo. Se
desarrolló en la llanura de Chupas, cerca de Huamanga (actual
región de Ayacucho), el día 16 de septiembre de 1542.
El resultado de la batalla fue la derrota completa de los almagristas
y la captura posterior de Almagro el Mozo, quien fue juzgado y
condenado a muerte. Fue la batalla más sangrienta de la Guerra
civil entre los conquistadores del Perú.
Tras el asesinato de Francisco Pizarro a manos de los
almagristas (26 de junio de 1541), estos convirtieron
a Diego de Almagro el Mozo en Gobernador del Perú. A
fines de 1541 se anunció la inminente llegada al Perú del
Juez Visitador Cristóbal Vaca de Castro, enviado por la corona
española para pacificar el Perú y quien se hallaba ya en Quito.
Almagro el Mozo y los suyos abandonaron Lima y se
adentraron a la sierra para contener organizar la resistencia contra
Vaca de Castro. Los almagristas pasaron luego a Huamanga, donde
fabricaron cañones, labor que dirigió el artillero Pedro de
Candía. Hicieron también contactos con Manco Inca, para buscar
su alianza. Reemprendieron luego la marcha hacia el sur y arribaron
finalmente al Cuzco, donde Almagro fue recibido apoteósicamente,
confirmándosele como Gobernador del Perú.
Mientras tanto, Vaca de Castro llegaba al Perú pasando
por Piura y Trujillo; en Huaraz se le
unieron Alonso de Alvarado y Pedro Álvarez
Holguín con sus respectivas fuerzas. Luego ingresó a la ciudad
de Lima, el 7 de agosto de 1542, donde sin
embargo, estuvo poco tiempo. Se trasladó a Jauja, donde se
habían reunido todas las fuerzas leales al Rey, que sumaban unos 500
hombres. Entre ellos se contaban como los más fervorosos militantes
los pizarristas, que deseaban vengar al marqués Francisco
Pizarro. Ante todos ellos Vaca de Castro se proclamó
Gobernador del Perú y Capitán General del Ejército Realista.
Vaca de Castro inició una lenta marcha rumbo a Huamanga. Almagro
el Mozo no quiso esperarlo en el Cuzco y partió con
su ejército a su encuentro; en el trayecto recibió constantemente
informaciones de los movimientos enemigos, por intermedio de los
chasquis de Manco Inca. Este obsequió a Almagro numerosas
corazas y armamentos españoles que guardaba como trofeos de su
sublevación. Lo cual indicaría que existía una alianza entre los
incas de Vilcabamba y los almagristas. Mientras tanto, los
soldados de Manco Inca atacaban a los rezagados del
ejército real mediante la táctica de guerrillas. Fueron contenidos
por los guerreros chachapoyas y los mitmas de Huamanga, valiosos
aliados indios del bando realista.
Vaca de Castro mandaba un ejército de 700 hombres, por su
parte, Almagro contaba con unos 500 hombres. Los
almagristas contaban también con el apoyo de Paullu
Inca (hermano de Manco Inca) que comandaba un nutrido grupo
de guerreros cuzqueños. El encuentro fue terrible. Lo que hacía más feroz la lucha era el
hecho que esta decidía quienes serían los amos del Perú y
de sus riquezas, y los derrotados inevitablemente terminarían sino
muertos en el campo, ajusticiados. Los leales al Rey gritaban: “¡Viva
el Rey y Vaca de Castro!” y los rebeldes almagristas voceaban:
“¡Viva el Rey y Almagro!”. La lucha había sido muy carnicera
pues de los más de 1300 soldados españoles que intervinieron
murieron por lo menos unos 500. Diego de Almagro el Mozo logró
huir a todo galope, pero poco después fue capturado y decapitado, en
el Cuzco.

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