lunes, 16 de septiembre de 2019

La batalla de Chupas : realistas vs almagristas - 1542

Batalla de Chupas.
Grabado de las "Décadas"
de Antonio de Herrera. Amberes, 1728

La batalla de Chupas fue un combate que enfrentó a los realistas (leales a la corona española) dirigidos por el Visitador Cristóbal Vaca de Castro, contra los almagristas (rebeldes) comandados por Diego de Almagro el Mozo. Se desarrolló en la llanura de Chupas, cerca de Huamanga (actual región de Ayacucho), el día 16 de septiembre de 1542. El resultado de la batalla fue la derrota completa de los almagristas y la captura posterior de Almagro el Mozo, quien fue juzgado y condenado a muerte. Fue la batalla más sangrienta de la Guerra civil entre los conquistadores del Perú.


Tras el asesinato de Francisco Pizarro a manos de los almagristas (26 de junio de 1541), estos convirtieron a Diego de Almagro el Mozo en Gobernador del Perú. A fines de 1541 se anunció la inminente llegada al Perú del Juez Visitador Cristóbal Vaca de Castro, enviado por la corona española para pacificar el Perú y quien se hallaba ya en Quito. Almagro el Mozo y los suyos abandonaron Lima y se adentraron a la sierra para contener organizar la resistencia contra Vaca de Castro. Los almagristas pasaron luego a Huamanga, donde fabricaron cañones, labor que dirigió el artillero Pedro de Candía. Hicieron también contactos con Manco Inca, para buscar su alianza. Reemprendieron luego la marcha hacia el sur y arribaron finalmente al Cuzco, donde Almagro fue recibido apoteósicamente, confirmándosele como Gobernador del Perú.

Mientras tanto, Vaca de Castro llegaba al Perú pasando por Piura y Trujillo; en Huaraz se le unieron Alonso de Alvarado y Pedro Álvarez Holguín con sus respectivas fuerzas. Luego ingresó a la ciudad de Lima, el 7 de agosto de 1542, donde sin embargo, estuvo poco tiempo. Se trasladó a Jauja, donde se habían reunido todas las fuerzas leales al Rey, que sumaban unos 500 hombres. Entre ellos se contaban como los más fervorosos militantes los pizarristas, que deseaban vengar al marqués Francisco Pizarro. Ante todos ellos Vaca de Castro se proclamó Gobernador del Perú y Capitán General del Ejército Realista.

Vaca de Castro inició una lenta marcha rumbo a Huamanga. Almagro el Mozo no quiso esperarlo en el Cuzco y partió con su ejército a su encuentro; en el trayecto recibió constantemente informaciones de los movimientos enemigos, por intermedio de los chasquis de Manco Inca. Este obsequió a Almagro numerosas corazas y armamentos españoles que guardaba como trofeos de su sublevación. Lo cual indicaría que existía una alianza entre los incas de Vilcabamba y los almagristas. Mientras tanto, los soldados de Manco Inca atacaban a los rezagados del ejército real mediante la táctica de guerrillas. Fueron contenidos por los guerreros chachapoyas y los mitmas de Huamanga, valiosos aliados indios del bando realista.

Vaca de Castro mandaba un ejército de 700 hombres, por su parte, Almagro contaba con unos 500 hombres. Los almagristas contaban también con el apoyo de Paullu Inca (hermano de Manco Inca) que comandaba un nutrido grupo de guerreros cuzqueños. El encuentro fue terrible. Lo que hacía más feroz la lucha era el hecho que esta decidía quienes serían los amos del Perú y de sus riquezas, y los derrotados inevitablemente terminarían sino muertos en el campo, ajusticiados. Los leales al Rey gritaban: “¡Viva el Rey y Vaca de Castro!” y los rebeldes almagristas voceaban: “¡Viva el Rey y Almagro!”. La lucha había sido muy carnicera pues de los más de 1300 soldados españoles que intervinieron murieron por lo menos unos 500. Diego de Almagro el Mozo logró huir a todo galope, pero poco después fue capturado y decapitado, en el Cuzco.

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