martes, 1 de octubre de 2019

La conquista de la actual Argentina. Guerras, alianzas y conflictos


Los españoles que vinieron a estas tierras años después de la conquista de las ricas zonas centrales de los imperios azteca e inca eran aquellos que se habían visto obligados a avanzar hacia nuevas tierras por no haber alcanzado los beneficios esperados o por ser miembros de conflictivas facciones de españoles enfrentadas entre sí. Vinieron en sucesivas oleadas y muchos murieron en estas tierras sin lograr mayor riqueza, pero fueron el origen de un sólido grupo de "vecinos encomenderos". El período inicial de la conquista se caracterizó por su prolongada duración de medio siglo y por los frecuentes conflictos entre los mismos conquistadores; su culminación no implicó el fin de los enfrentamientos militares ya que la resistencia de los pueblos de los valles Calchaquíes continuó un siglo más y durante todo el período colonial se mantuvieron conflictivas relaciones con los indios no sometidos del Chaco, la Pampa y la Patagonia y también con los portugueses. Esta constante actividad militar implicó la necesidad de la colaboración de los antiguos conquistadores, luego devengados en encomenderos, y fue la base sobre la cual se consolidó un poder privado que siempre logró negociar -desde una sólida posición- la aplicación de las políticas de la corona.

En el sistema colonial que se impuso en estas tierras incidieron los siguientes factores:
a) las distintas características de las sociedades indígenas,
b) las diferentes relaciones que ellas mantuvieron con el incario (temas ya tratados),
c) el tipo de españoles que conformaron las huestes,
d) las características del proceso de conquista
e) las relaciones indio-españolas durante el período de la conquista.



El inicio de la "conquista" no fue igual en todas las zonas. La expedición conquistadora que fundó los primeros asientos en las costas del Río de la Plata y del Paraná debió trasladarlos a causa de la resistencia indígena provocada por la pretensión de obtener alimentos o trabajo de sociedades que no tenían mayor capacidad para generar excedentes. Esta expedición terminó fundando Asunción en tierras de los sedentarios y agrícolas guaraníes y, si bien éstos se sublevaron en 1538 y 1539, la colonización se fue consolidando.


En las gobernaciones de Cuyo y Tucumán, cuyos pueblos habían tenido una relación previa con el incario, la historia de la "conquista" se inició con el ingreso de los españoles junto con los miembros de un linaje inca. Diego de Almagro, gobernador de la parte sur del imperio inca en proceso de conquista y aliado de uno de sus linajes, realizó el viaje acompañado de un inca y un jerarca religioso -"Paullu Inka y un wilkahuma" - y de un ejército de españoles e indios que marcharon por las provincias incaicas, usando su camino y aprovisionándose en sus depósitos estatales. Esta expedición proveniente del Perú, y que recorrió la Puna y los valles Calchaquíes antes de cruzar a Chile, no logró el apoyo de todas las poblaciones comprendidas en su extensa ruta debido al proceso de desestructuración política en el que había entrado el Estado inca desde 1533, con el consecuente reforzamiento e independencia de los señores étnicos locales que antes le obedecían.


En Charcas (al sur de la actual Bolivia) desapareció el Wilkahuma y comenzó la resístencia de los indios cargadores en la Puna se abastecieron sin problemas pero en los valles Calchaquíes debieron enfrentar un ejército con el que libraron una batalla de la que resultaron gran cantidad de muertos y la deserción en masa de los indios cargadores. Finalmente culminaron el viaje haciendo un trágico cruce de la cordillera, en invierno, donde muchísimos indios murieron de hambre y de frío y los españoles sobrevivieron comiéndose los caballos. Debido a la resistencia encontrada, esta expedición optó por retornar por otra ruta distinta de la anterior. Estos enfrentamientos iniciales marcaron la futura historia de la conquista en las tierras altas de la gobernación del Tucumán. Ocho años después, en 1543, cuando en el Perú recién se había controlado la guerra civil que enfrentó a los partidarios de Almagro y los de Pizarro, se reanudó el avance hacia el Tucumán con una nueva hueste española acompañada de "indios amigos". Como era habitual, los gastos de esta expedición fueron costeados por los propios conquistadores; Diego de Rojas, Felipe Gutiérrez y Nicolás de Heredia invirtieron 90.000 pesos en la empresa. Los conquistadores, que siguieron la misma ruta que Almagro, ya en la Puna debieron defenderse de una hostilidad indígena que se fue haciendo cada vez más violenta a medida que avanzaban en el valle Calchaquí, la que los obligó a bajar hacia las tierras situadas al oriente. Las tierras bajas de las actuales provincias de Tucumán, Santiago del Estero y Córdoba, con un cruce hasta el río Paraná, fueron recorridas durante dos años por esta expedición. Aquí enfrentaron ataques indígenas que les produjeron fuertes bajas fanto de españoles (por ejemplo, Diego de Rojas muere por una flecha envenenada) como de indios amigos pero, a pesar de ello, lograron cierto nivel de asentamiento, seguramente favorecidos por la efectividad que tenía su armamento en las tierras de llanura. Los enfrentamientos con los indios muchas veces se daban a causa del robo de alimentos en períodos alejados de la época decosechas, lo que nos advierte sobre la dificultad de las poblaciones indígenas de las tierras bajas para alimentar a los españoles en períodos donde ellos subsistían sobre la base de la caza y la recolección. Por esa causa los españoles se interesaban tanto por el control de los pueblos de las tierras altas poseedores de excedentes alimentarios y de capacidad para conservarlos; pero estos conquistadores, que desde el principio fueron derrotados en las tierras altas de la Puna y los valles Calchaquíes, sufrieron la misma suerte cada vez que quísieron volver a ingresar a ellas.


El conocimiento de los pueblos a través de las relaciones heredadas del incario y la experiencia de las primeras expediciones posibilítaron un proceso de conquista que se fue consolidando sobre la base de la fundación de una red de aldeas-fuertes denominadas ciudades, ubicadas en las tierras bajas situadas a la orilla de las sierras y montañas. Dicho proceso no fue continuo y estuvo caracterizado por los permanentes conflictos entre las distintas huestes de los conquistadores que se enfrentaban entre sí por las encomiendas de indios, cuyo control aportaría el reconocimiento señorial y los retornos económicos que permitirían recuperar el capital invertido. En cada hueste se daba una particular relación entre capitanes y soldados, allí pesaba más la capacidad de liderazgo de los primeros que su jerarquía, y la insubordinación de la mayoría solía cambiar las rutas y también los jefes.


Generalizando, puede decirse que los grupos indígenas que se aliaron a los españoles tendieron a ser los mismos que anteriormente eran aliados de los incas, y que ellos también participaron en la "conquista" de aquellos pueblos con los que se venían enfrentando desde el período incaico. Esta afirmación de orden general refleja sólo una tendencia en tanto era imposible una respuesta uniforme de parte de sociedades gobernadas por un fragmentado poder político, no unificado de forma permanente.



Desde 1557 hasta 1562, durante el gobierno de Pérez de Zurita, por primera vez se vivió un período de paz general que alcanzó incluso a los pueblos de tierras altas que permitió la fundación de las tres ciudades en los valles Calchaquíes que aseguraban el paso a Chile por el camino del inca. También en la Puna, en 1557, el cacique Coyoacona de Casabindo acordó la paz con españoles provenientes de Charcas, dentro de una compleja alianza en la cual participaban los señores de los pueblos chichas, atacamas y lipes. Esta paz fue el fruto de una actitud negociadora española que respondía a una política general del virreinato cuyo gobernante era el marqués de Cañete, personaje reconocido por su política protectora hacia los indios. Los españoles no mantuvieron una política de alianza permanente frente a los grupos indígenas; los enfrentamientos entre las distintas huestes hicieron que dichas políticas dependieran de las características personales de cada jefe, las que a veces coincidían con las también cambiantes políticas de las autoridades superiores del virreinato peruano. La paz se rompió estrepitosamente en 1562 cnando llegó una nueva autoridad que destituyó a Pérez de Zurita y desconoció los pactos acordados con los indios. La consecuencia fue el desencadenamiento de la gran rebelión de "toda la tierra" (tierras altas y bajas), que se verá con más detalle en otro capítulo. Sintetizando, esta rebelión redujo el asentamiento español a.sólo el territorio de la ciudad de Santiago, lugar donde quedaron cercados durante largo tiempo mientras los. indígenas destruían las tres ciu-dades de los valles Calchaquíes y cortaban el camino a Chile y a Charcas.

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