Un libro del mexicano Andrés Reséndez, finalista del National
Book Award, revela detalles desconocidos sobre la esclavitud en el
Nuevo Mundo y la incluye como uno de los principales motivos de
mortandad. Los historiadores saben casi todo de la esclavitud africana; donde
fueron capturados, las condiciones en que viajaban, el nombre de sus
dueños o cuantos morían en la travesía a América. Se sabe también
que la malaria o la viruela traídas por los españoles fueron el
principal motivo de mortandad entre los indígenas de América. O, al
menos, eso es lo que se pensaba hasta la aparición de 'La otra
esclavitud: la historia desconocida de la esclavitud de los indios en
América (Houghton Mifflin Harcourt, 2016),
El libro del profesor mexicano de la Universidad de California
Andrés Reséndez, concluye que desde la llegada de Colon hasta fin
de siglo XIX hubo entre 2'5 y 5 millones de esclavos y que fue uno de
los principales motivos de muerte entre los indígenas del Caribe,
que llegó a reducir su población hasta un 90 %. La investigación, que dedica cien páginas a detallar los
archivos y los documentos consultados a lo largo de siete años en
España, México o Estados Unidos, revela que a pesar de que la
Corona prohibió la esclavitud, ésta se siguió practicando
camuflada bajo fórmulas legales que han dificultado su
investigación.
Mientras que la esclavitud africana siempre fue legal, los
indígenas no aparecen en los documentos. Sin embargo, la primera
actividad comercial de Cristóbal Colon en el Nuevo Mundo consistió
en mandar a Europa cuatro carabelas con 550 esclavos indígenas para
subastarlos en mercados del Mediterráneo. La esclavitud africana siempre fue legal y, por tanto, los hombres
estaban tasados a la entrada de los puertos y aparecían en facturas,
ventas o testamentos. Pero como los indígenas no tenían que cruzar
el Atlántico no salen en bitácoras ni registros portuarios.
El problema de raíz fueron las buenas intenciones de la
corona española que en 1542 prohibió la esclavitud sin excepción
alguna. Eso provocó que la esclavitud de pueblos nativos americanos
existiera contra la ley de forma clandestina. Los dueños de los
esclavos indios, intentando mantener su dominio sobre ellos, se
inventaron eufemismos e instituciones para prolongar esta práctica
sin violentar la ley ni la prohibición. La Corona emprendió una
cruzada antiesclavista de enormes proporciones en el siglo XVII que
fue prácticamente desconocida y que llegó un siglo antes del Siglo
de las Luces. Setrató de liberar a los indios, pero siempre hubo
excepciones para indígenas indómitos o difíciles de controlar
prolongando la esclavitud como un método para someter a los
indígenas.
Como primer motivo de mortandad en el Nuevo Mundo, no
se pueden olvidar las epidemias, pero tampoco podemos descartar la
explotación indígena tan descarnada que se dio en los primeros
años, como un factor igualmente importante en la desaparición de
las poblaciones indígenas del Caribe. En La Española, la isla que
comparten Haití y República Dominicana, estaban los depósitos de
oro de más importantes del Caribe y entre 5.000 y 10.000 indios
fueron llevados a estos lavaderos sólo entre 1500 y 1510. Sin
embargo, desde La Española no se reportaron enfermedades hasta 26
años después de la llegada de Colon. Estas epidemias en las que
hacemos tanto énfasis llegaron más tarde. Hay también una sinergia entre esclavitud y epidemias. Las
cacerías de esclavos esparcieron virus y éstos produjeron muertos,
que había que reemplazar.
La Corona prohibió la esclavitud pero introdujo tres excepciones.
Los indios caníbales, los indios esclavizados por otros indios y los
capturados durante las guerras justas. Esto sirvió como excusa para
emitir licencias a los grupos armados que iban de Cuba a Bahamas,
llamadas islas inútiles, para conseguir esclavos y venderlos. Los
dueños de esclavos eran gente bien conectada porque podía comprar
estas licencias y tenían medios para organizar expediciones a estas
islas y traer indios. Estas élites eran dueños de encomiendas en
las minas de oro o la producción de caña de azúcar y para ello
necesitaban mano de obra, que era más barata que traerla de África.
En las minas de Parral (Chihuahua) convivían, por ejemplo,
esclavos africanos, indios sometidos e indios libres que iban
voluntariamente a trabajar por un salario. Un esclavo africano en
Parral, en el siglo XVII, costaba entre 300 y 500 pesos y uno
indígena entre 100 y 150 pesos. Los esclavos africanos eran más
caros porque tenían más conocimiento y un buen entrenamiento en la
extracción de materiales preciosos. Antes de descubrir América, Colón estuvo en lo que hoy es Ghana
y vio que el tráfico de esclavos de Portugal podría ser un negocio
rentable. Años después, al no descubrir ni especies ni seda en su
viaje a América, escribió a los reyes españoles para decirles que
en América había muchos hombres de mejor calidad que los africanos.
La primera actividad comercial de Cristóbal colon en el Nuevo Mundo
consistió en mandar a Europa cuatro carabelas con 550 esclavos
indígenas para subastarlos en mercados del Mediterráneo. Por su parte Hernán Cortés capturó esclavos de guerra pero
también era un empresario de minas de oro y tenía algunas de las
encomiendas más grandes. Hay documentos notariales que demuestran la
venta de las minas y con ellas los indios que ahí trabajan. Fue uno
de los esclavistas más conocidos de su tiempo.
La esclavitud no la inventaron los europeos, eran prácticas que
ya existían en el continente americano desde tiempos inmemorables
con los mayas o los aztecas. Con la llegada de los españoles
comienzan los desplazamientos masivos de esclavos desde el sur de
Estados Unidos, Arizona y Nuevo México, a las minas de Parral
(Chihuahua) y los comanches y los yutas se vuelven dominantes
abasteciendo a otros pueblos indígenas así como a los españoles.

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